Historia de comadronas

El “don” en la cultura maya es concebido como un regalo de Ajaw, lo que debe asumirse, desarrollarse y compartirse con los pueblos del mundo. El reto será enseñar a las nuevas generaciones los conocimientos. (Rex We 2016, diálogos de saberes)

imgp8980
Felipa Lem Lem

FELIPA LEM LEM, tiene 37 años de ejercer su don como comadrona.

Vive en la aldea Chiyuc, San Cristóbal Verapaz, Guatemala. Antes de ser comadrona, soñó que en el corredor de su casa había un árbol de naranja, le dijeron que no debía cortarlo y además tenía que cuidarlo. Siempre en el mismo sueño se le apareció un gran señor de cabello rubio, le dijo que no se asustara porque su corazón deseaba hablar con él. Le acariciaron la cabeza, después le dijeron que fuera a dejar un gallo en el cerro como una ofrenda. Siguió viendo en el sueño que luego de haber ido a dejar el gallo, él lo alimentaba con granos de maíz sacados del cerro o montaña. Pasados los años, doña Felipa entendió que tanto las naranjas y el maíz son los frutos, las semillas, los bebés de las parejas que ha atendido en los partos como comadrona.

Su abuela Fabiana Chen era comadrona, su mamá Dominga Lem Quej atendía a las embarazadas en el temascal (baño de vapor). A ese oficio se le llama “Aj wahl pan tuuj”, es decir “experta en baños de vapor”. En su familia hay cuatro hermanas que son comadronas.

El primer parto que atendió fue un varón que ahora tiene 30 años y es albañil. Ella cuenta que cuando se encuentra en la calle con esta primera persona que atendió como comadrona le saluda y siempre le dice “buenos días abuela”. Doña Felipa comenta que le dice abuela porque ella atendió su nacimiento. También ha asistido el nacimiento de los hijos de este albañil que ahora son como sus bisnietos. Desde que empezó su ‘don o estrella de nacimiento’ como comadrona, van más de 7,000 partos atendidos. Dice también: “Gracias a Ajaw/Dios todo me ha ido bien… cada vez que voy a atender un parto siempre enciendo mis velas y copalpom (resina olorosa) para que no me encuentre con complicaciones. Cuando empecé a servir me pagaban 0.25 centavos, luego 0.50 centavos por parto (unos 0.07 centavos de dólar), hoy atiendo alrededor de quince comunidades del área rural. A mí me pagan según la voluntad de la familia, porque algunos tienen sus centavos y otros casi no tienen nada… así voy pasando mi vida”.

lista-para-emprender-el-trabajo-con-mochila-rosario-ical
Rosario Ical

ROSARIO ICAL, tiene 40 años de ejercer su don como comadrona.

Se inició como comadrona por necesidad, debido a que en su segundo embarazo no llegó su comadrona a atenderla, por lo que tuvo que auto atenderse. Su comadrona en ese momento se encontraba en otra comunidad llamada Chiquiwital, atendiendo otro parto. Esta comunidad queda a una hora y media caminando hacia la comunidad el Naranjo, lugar donde se encontraba doña Rosario Ical. De tal suerte ella se recordaba como la atendió su comadrona con su primera hija Otilia Pacay Ical, que actualmente tiene 43 años.

Recuerda con mucha alegría y sonrisas la forma que inició su trabajo porque ella misma atendió su parto… fue el de su hijo llamado Ricardo Pacay Ical, que tiene actualmente 40 años. Otro aspecto que recuerda con agrado es que tuvo muchos sueños reveladores donde ella soñaba que le regalaban flores de varios colores, lo que relaciona con su “don” y la atención de las niñas y niños. Posteriormente se soñaba adornando en forma de arco lugares sagrados mayas, que son los puntos de diálogo con lo sagrado. En el idioma maya poqomchi’ se le llama Xoy, ofrenda mayor para agradecer por la vida de una familia o pueblo, la que es elaborada de hojas coloridas, mazorcas de maíz de los cuatro colores y frutas de la época.

Actualmente sigue realizando ofrendas de flores y candelas o velas en diferentes lugares sagrados que ha ido conociendo en las comunidades. Doña Rosario vive en la Aldea Vista Hermosa de San Cristóbal Verapaz y se siente orgullosa de ser descendiente de la cultura maya. Consultada sobre el número de niñas y niños que ha recibido, solamente comenta que al año frecuentemente recibe 60 niñas y niños, pero no precisó el número debido a que no le presta mucha importancia la cantidad de niños atendidos, porque el sistema de registro es visto de otra manera.

entrega-a-silvia-ramos
Silvia Ramos Herrera

SILVIA RAMOS HERRERA, tiene 22 años de ser comadrona.

Es de Chepenal, los caminos son de terracería, por eso cuando llueve es la época más difícil porque camina cuatro horas para llegar a las comunidades de Panch’upaq o Navidad y el Cedral, donde llega a atender partos.

Se inició como comadrona debido a su prima llamada Olivia Caal. Ella tuvo que ser llevada hacia la casa de la comadrona, pero debido a los caminos y las distancias entre comunidades, el bebé nació en el camino. Nadie de los acompañantes se atrevió intervenir. “Nadie se animaba en tocarla y atenderla” dice doña Silvia. Así fue que inició su trabajo como comadrona, los acompañantes se encargaron de contar la hazaña y valentía de doña Silvia. Sin tener conciencia que a partir de ese momento iniciaba su trabajo, porque luego la comunidad y el pueblo sabían que ya era comadrona.

Consultada respecto a las señales que tuvo previo a iniciar su trabajo como comadrona, comenta que era frecuente soñar con flores de diferentes colores, menciona botones de nardos, margaritas, una variedad de flores. Revela que actualmente cuando sueña los botones a punto de reventar, es la señal de un parto y sabe identificar de que mujer se trata.

Para entender este complejo de sistema de “avisos” se debe de tener presente los sueños, las señales corporales y saber interpretar especialmente los sueños, “es de mucha utilidad, porque es un conocimiento de los ancestros, me ayuda porque me preparo y tener listo todo lo que voy a usar”, comenta doña Silvia.

Respecto a los partos atendidos, no se puede anotar una cantidad precisa debido a que no registran todos los partos que atienden, la mayor gratificación de las comadronas es escuchar que las personas que atendieron las tratan de “abuelas” aun no pertenezcan a la constelación familiar de la comadrona. “Qati’t” significa “nuestra abuela”… de esta manera tratan a las comadronas quienes atendieron a la persona durante el parto.

Save

Save

Save

Leave a Reply

Fill in your details below or click an icon to log in:

WordPress.com Logo

You are commenting using your WordPress.com account. Log Out /  Change )

Google photo

You are commenting using your Google account. Log Out /  Change )

Twitter picture

You are commenting using your Twitter account. Log Out /  Change )

Facebook photo

You are commenting using your Facebook account. Log Out /  Change )

Connecting to %s